viernes, 30 de enero de 2015

No Seas la Típica Guapa


No enamores por capricho. No contagies amor porque sí. No mientas, no decepciones a la primera muestra de cariño, ni a la segunda, ni a la tercera,...

No quieras por querer. Importante, no quieras por pena, y muchísimo menos, no quieras por olvidar. No quieras tan rápido, no se puede, a no ser que seas la típica guapa. Ésto no es un juego, y las fichas no son de plástico. 

No seas la que conquiste por imagen, que también, pero que no sea tu único, que no sea lo que te haga única. No vaya a ser que el día de mañana seas la amante que nadie quiso tener. No te comportes como la que no eres, ni imites querer.

No seas la que enamora sin sentimientos, o la que poquito a poquito se los va cargando. No seas la típica guapa que no queremos, de verdad, que no nos merece la pena, a ninguno, que nadie la queremos.

No seas la típica guapa que acaba siendo la pobrecita de alguien, de un cualquiera. No quieras ser la guapa de turno, ni la belleza a secas. No porque ésta ya se ha dejado de valorar. Y aquel que aún valora eso, está muy lejos de valorar todo lo demás.

No seas la típica guapa y empieza a enamorar con detalles, con palabras. Gánate el corazón de alguien. Convence a una piel que tú eres la que ha venido a ponerle los pelos de punta, y sé la guapa que sabe escuchar. La guapa que sabe querer. La guapa que se gana con hechos nuestro parecer.

Sea esa que mima el corazón, que seca las lágrimas con su hombro, que tiene una sonrisa para cada ocasión. Sea esa que nunca se va, sea esa que es para siempre.

Sea esa guapa que algunos queremos, y cuando sea, haz de mí, el típico feo que siempre estuvo ahí. El típico feo que siempre te quiso amar.

miércoles, 28 de enero de 2015

Te Lloro Mucho

Llorar no es triste. Ya está bien de tanta etiqueta social mal colocada. Repito. Llorar no es triste. Llorar no es derramar lágrimas de cocodrilo. Llorar no es convencer al otro que estás mal, es demostrarle que hubo días que estuviste mejor.
Llorar es sano. Y lo digo yo que estoy 'curao' en salud. Llorar enriquece el alma, rejuvenece las penas. Llorar no es malo. Malo fue quién provocó el llanto, quién hace llorar queriendo, quién saca provecho del lamento. Sospechen de aquel que no llora, que no derrame una lagrimita por ti.
Llorar, como todo lo que sale de los ojos, es sincer
o. Y la sinceridad escasea hoy en día. Por eso, cuando se llora, se está diciendo la verdad, se están poniendo los puntos sobre las íes, las cartas sobre la mesa, y el corazón en un puño. Y aquí no hay discusión que valga.
Llorarle a tu pareja es un acto de amor, a tu expareja es un acto de amor y a tu futura pareja es un acto de declaración de amarse.
Y aún teniendo tantas cosas buenas, jamás en la vida me gustaría verte llorar. Porque la cosa más amarga de llorar es ver llorar. Y aquí, el que ve llorar lo sufre. Ver llorar a la persona que amas es la imagen más impactante que te puedas echar a la cara. Ver llorar a tu pareja es fracasar. Ver llorar a tu expareja es equivocarte y ver llorar a la que amarás es inquietante.
Pero aún así, si algún día decides derramar una lágrima por mi, que sea de alegría, que sea de añoranza, que sea cercana, que aquí estaré yo, preparado con este papel en las manos, mirándote con los ojos llorosos, dispuesta a cuidarte la mirada, a limpiar tus penas, a secar tus males.
Porque si algo he aprendido de llorar es que se acaba con dos personas queriéndose mucho.
Y yo te quiero mucho. Yo también te lloro mucho.

martes, 27 de enero de 2015

¿Quién debe a quién?

Me debes. Sin haber pedido nada a cambio pero me debes. Estás tremendamente en deuda conmigo y aunque no lo quieras reconocer, lo sabes. Me debes tantas cosas ya que ni te imaginas.

Estás condenada a devolverme todo lo que probablemente nunca te dé, pero aún así me lo debes. Estás pagando los platos rotos que yo tarde o temprano romperé. Por no hablar de los que vamos a romper juntitos, agarraditos de nuestro errores meñiques.

Para empezar, me debes infinidad de palabras. Tantas como van sumándose poquito a poquito aquí. Me debes frases, párrafos, de todo lo que nunca te atreverás a decirme. Me debes imágenes, fotos, instantáneas, tantas como yo me imaginé. Me debes esa en la que salimos tú y yo en ese viaje a Roma, la foto delante de nuestra primera casa. Me debes esa foto tamaño carnet que todo enamorado tiene de su prometida.

Me debes abrazos, tantos como yo te he dado en sueños. Besos tantos como quise darte. Me debes sonrisas y lágrimas. Dos por cada una mía. Y creeme que te saldrá a devolver. Y sí, me debes ojos, y muchos.

Tienes pendiente devolverme todos esos regalos de fiestas señaladas y aniversarios de aquí hasta tu arrugada piel. Me tienes que devolver todos esos detalles que tenemos pendiente de hacer. Estamos pagando la distancia a precio de diamante.

Y hablando de joyas, nos debemos las alianzas de compromiso, el anillo de pedida, el de enamorados, el del primer aniversario separados.

Me debes tantas cosas, me debes tantos momentos, qué a veces me pregunto quién debe a quién. Y lo peor de todo no es eso, lo peor de todo es que sin conocerte a veces me pregunto si soy yo el que aún está en deuda contigo. Y tú sin saberlo, tú sin conocerme, tú sin creer deberme, tú sin quererme…

domingo, 25 de enero de 2015

Cómo Decir Te Quiero

Aún no sé cómo decirte te quiero. No encuentro la manera, el lugar, el tiempo, el cómo. No sé como lo quieres escuchar, y tampoco me dijeron como no volver a decirlo.

No tengo las palabras claves para dejarte caer que me he enamorado de ti. Tampoco las palabras de después, ni si quiera las de dentro de un mes. Reconozco que no sé decir te quiero y que te suene agradable.

Pero déjame al menos que lo intente una vez más. Quizás no tenga la oportunidad de decírtelo nunca más, pero déjame que sea aquí, así, ahora.

Déjame ver de qué soy capaz yo mismo y haber que se me ocurre. Voy a empezar como todos, voy a decirte te quiero, a ver que se me va ocurriendo.

Te Quiero. Que te quiero. Eah ya lo he dicho. Te quiero y mucho. Te quiero más que a todos. Te quiero terminado en "o" de "ostras que guapa". Te quiero a voces, en silencio, por escrito.

Te kiero kani, y  Te Quiero   de forma pija. oɹәᴉnb әʇ del revés y del derecho. Te quiero en negro, y __ ________ en blanco. Te Quiero flojito, fuerte como un abrazo. TE QUIERO en mayúsculas. Te querré en futuro, y te quise en pasado. Te quiero como cantidad, y como calidad. Te Quiero cerca, lejos, qué más da. Te Quiero aunque seas de otro, aunque yo sea de otra. Te Quiero aunque nunca lo leas, aunque tú no seas la destinataria. Te amo, que es quererse en superlativo y te extraño, que es te quiero en los comienzos.

Vamos, que te quiero de todas las formas posibles que se puedan escribir con un teclado. Y seguramente si te hubiera conocido antes, o si nunca nos fuéramos de nuestro lado, tendría más posibilidades de decirte te quiero, pero siempre puedes irte a la primera frase de este texto. O a la última, son la misma, que sí, que aún no sé cómo decirte te quiero.

miércoles, 21 de enero de 2015

Para ese ratito

Siempre hemos discutido qué significaba amarse en tiempo. Siempre nos hemos preguntado qué es aquello que diferenciaba a ése del resto. Qué era lo que lo hacía eterno, tuyo. Qué señal esperabas, qué lo hace definitivo.
Vamos poniéndole excusas al destino que da gusto. Como si éste no tuviera fondo. Pero llega un día que hasta el mismísimo futuro revienta. Y los daños colaterales son en presente y muy indicativo.

La vida te va dando años, a la par que conocidos, pretendientes, pero nunca te dice qué es lo que te hace valedora de aquel que te tiene engatusada. Y claro, vienes aquí esperando a que alguien te diga lo que nadie te contó.
Tenemos la terrible manía de que, en un ratito, nos convertimos en el nadie de alguien. Que sí, que después utilizamos muchos eufemismos, que si expareja, que si solamente amigos, pero no nos engañemos, somos el nadie de alguien, alguna vez lo hemos sido o lo seguimos siendo. Esperas a que yo, que soy nadie de alguien, venga a decirte qué fue lo que no funcionó en otros y qué es lo que merece la pena comprobar de los siguientes.
Quizás no se tenga la fórmula mágica para encantar, ni si quiera acercarse al prototipo que realmente sea ese de conocer a la media naranja pero si hay una cosa que siempre se necesita y que no tiene coste ni pérdida de probabilidad.
Prueben a observar a ese que está ahí para ese ratito. No para el que te quiere para un ratito. Y lo digo porque nos confundimos, y mucho.
Quiere al que busca excusas para estar contigo ese ratito. No al que busca un ratito y el resto del tiempo pone excusas.
Mira aquel que actúa para, a veces, ni si quiera estar contigo, sino, verte un ratito, leerte un ratito, sentirte un ratito. El que se sacrifica para que ese ratito sea vuestro. El que te despide en un tren un ratito, el que sale de trabajar y te habla un ratito, aquel que coge un autobús más tarde para ese ratito, el que desayuna en tu mismo bar por verte ese ratito, el que se alegra si te ve solamente ese ratito porque, quizás me equivoque, pero ese que está ahí, ratito a ratito, granito a granito de arena del reloj, ése, está ganándose un ratito más grande contigo.
Esa es la señal que puede indicar que ése es el que te hará de ratitos una vida plena. Dedíquenles ustedes también un ratito, lo vais a notar en su cara, lo vais a notar cuando lo tengáis delante.

En un ratito.

martes, 20 de enero de 2015

Buenos Días Princesa

Buenos días princesa. Sí, a ti, a esa que lee, a esa que llora, a esa que ríe. Buenos días princesa a la que cree no serlo, a la que se lo cree, a la que lo es. Buenos días a ti, a la pasada, a la futura. A la que nunca vendrá, a la que vino, a la que está por venir. Buenos días a aquella que un día decidirá apostar por mi.
Buenas tardes princesa. A la que se queda, a la que nunca se irá. Buenas tardes a la que quiera pasarlas a mi lado, a la que las convierte en eso, en buenas tardes. Buenas tardes a tus ojos, a tus formas, a tu saber estar. Buenas tardes princesa a la que aparece temprano, a la que llega tarde, a la que nunca se le esperó y a la esperada.

Y buenas noches princesa. Buenas noches a aquella que decida acompañarlas en la misma cama, a la que sueñe conmigo y con nosotros, a la que se acueste al ladito mía. Buenas noches a todas esas que sueñan viviendo, y que viven soñando. Buenas noches a la que mañana se despierte junto a mí, a la que compartirá almohada.
Y buenos días princesa, a la que siguió, a la que se despertó de nuevo, a la que quiso seguir escuchando "Buenos días, princesa".

domingo, 18 de enero de 2015

Si fueras Tú

Me estaba preguntando que pasaría si fueras tú la que escribieras. Que pasaría si fuera yo el lector anónimo. Si fueras tú la valiente, si fuera yo el oculto.
Me estaba preguntando si fueras tú la que esperases, si fuera yo el que las iba viendo venir. Estaba yo aquí, preguntándome en esta parada de autobús, si fueras tú la que estuviese pasando frío, si fuera yo el que tuviese la oportunidad de apaciguarlo.

He mirado el móvil antes de escribir esta línea y me he preguntando si fueras tú la impaciente, si fueras tú la que desease un "me he acordado de ti", si fuera yo el emisor, sin saberlo, de tanta ilusión tan tonta.
Me he preguntado, literalmente, si me quieres, y si la duda ofende. Si todo lo preguntado tendría sentido, si tú también te lo has preguntando.
Porque, ¿Qué pasaría si fuera yo esos ojos verdes y tu esos que tanto desean tener?, ¿Qué pasaría si fueras tú aquella que tanto ansia por un beso, por unos labios, por una piel?
Dime qué pasaría si fuera yo el deseado y tú la que lucha por querer. Si yo el amado y tú la que quieres querer. Dime que pasaría si yo viviera allí y tú aquí.
Dime si los papeles fuera inversos, si la vida fuese de otra manera, si el ser tú y yo es lo de menos, si todo eso verdaderamente importa, porque yo nada más hago preguntarme si fueras tú, esa que tanto esperé...