Atlántico, recuerdo haberle dedicado mi último adiós. Le abracé poco en ese aeropuerto, y me arrepiento de no haberle dicho que no me soltase.
domingo, 29 de septiembre de 2024
Nuestro secreto
Atlántico, recuerdo haberle dedicado mi último adiós. Le abracé poco en ese aeropuerto, y me arrepiento de no haberle dicho que no me soltase.
viernes, 27 de septiembre de 2024
La distancia es un número
Esta nueva temporada de cualquier 'le escribió bonito' va a sonarte a trompetas de guerra, a verdades afiladas, a las marcas de unos arañazos en la espalda, a sexo del vicio, del que devora almas, del que mata callando, a todas esas veces que despacio, te comía los labios sin mirarse la hora. Con esta nueva distancia de las palabras que lees sin que nadie te obligue, vas a pedir clemencia, compasión, consuelo.
Como diría la canción de Siloé, Reza por mí, porque no hay religión que pueda confiarte tantos pecados, tantos besos robados, tanta punta de los dedos rozando una piel ajena en busca de cualquier escalofrío en un otoño, que ya no recuerda nada de aquel verano. Te espero en el infierno, en el más profundo fondo de cualquier decepción, en cualquier cariño ahogado, en cualquier quema de brujas, en cualquier vacío legal de tus sábanas.
Aquí la distancia es un número que va a contarnos la de veces que pudimos comernos algo más que el mundo. Y el amor va a escribirse. Mucho. En la detestable sociedad de los sentimientos creados por el ChatGPT, vamos a contarnos la de veces que nos hubiera gustado mirarse a los ojos, hablarse de la rutina, acabarse un café con pintas de ser un líquido que no se acababa nunca.
Porque no hay nada como perderse en tus huesos. No habría nada mejor que dedicarse tiempo. Aunque la distancia siempre haya sido un número mayor cero. Rompiendo las normas de cualquier matemática que suspendimos en alguna que otra relación de recreo.
El amor da miedo porque el infierno sale muy barato. Y nadie quiere quemarse con la sensación de que todo fueron cenizas. De aquí va a nacer una cuenta atrás contra todas esas palabras que no pudimos decirnos, pero tanto deseamos soltarnos. Que Tinder nos perdone la ofensa, que los lunares de tu piel escriba sin anonimatos ni con ganas de reventa, que Alicante nos recuerde a Málaga, que la moto te la vendió otro, que mis abrazos no fueron en vano, que aún queda amor en alguna tierra mojada.
Bienvenida a la nueva temporada de la que nunca te debiste escapar, de la que nunca debiste darle una distancia,
Porque fuera del infierno,
la distancia,
es solo un puto número.
viernes, 12 de julio de 2024
Cariño de verano
Dos latas en la arena, y un paquete de pipas descorchando gustos, viajes, destripando hobbies, devorando sueños, alimentando risas, bromas, zalamerías, vergüenza, timidez, miedo al amor, diferencias, suspiros que pedían frenar el tiempo, las olas. Rodeados de gente y sin embargo, parecían disfrutar solos, sin preocuparse más allá de la mirada del otro. Allí había colores de dorado en sus labios, esmeralda en su mirada y diamante en su forma de frenar. Porque nunca supo tan bien el conocerse con un reloj de arena marcando lo que todo verano pretende acabar.
Incomprensibles las ganas, el buscarse, que nunca una toalla pudo delimitar tanto apego. La arena invadía el borde de un cariño que sólo supo expresarse en forma de querer estar. Al tiempo no se le pidió más que contase como es habitual; de uno en uno, despacio, con la idea de aprecio concebida como la de comerse un helado, saboreando las partes más dulces, mordisqueando cualquier diferencia entre el frío y los dientes, y aunque alguna vez se pecase de pasado, el presente invadió cualquier atisbo de prometerse cualquier cosa que no se pudiera cumplir en esos cinco minutos entre bromas, preguntas y anécdotas que derretían en miradas al suelo, timidez inocente, encontrar un hueco en cualquier espacio dejado para dejarse llevar.
Recuerdo que la añoranza navegó por la escena final, y aunque no fuese amor de verano, merecía un hueco en cualquier párrafo de haberse esperado encontrar algo bonito sin rozar cualquier atisbo de amor, en letras de cariño de verano, convirtiéndose en algo difícil de borrar. Me imagino que no fue el momento para besarse los miedos, para darle rienda a una casualidad, serendipia, encontronazo, digna de merecerse quizás otro final,
U otro verano,
O cualquier época del año, donde se nos quedó en el tintero, entre otras cosas
Un paquete de pipas aún por acabar.
jueves, 15 de junio de 2023
Con la fe intacta
sábado, 15 de abril de 2023
Tiburones
domingo, 9 de abril de 2023
El amor de una pirata
Así vienen estas nuevas letras. Con ganas de leer fuera de carta más que de escribirse. Así nos ha traído la marea, con un oleaje de heridas cicatrizadas a punto de convertirse en bonitos tatuajes de trofeos. Amores que vinieron pa' decirnos 'así no'. Eso somos, un mar de indudables desdichas. Así vamos, con el miedo de bandera a caernos en unos labios que, por mucho que se lean estas letras no se piensan dar por aludidos.
Que aquella chiquilla de ojos marrones me hacía de pecado, donde yo me creía Adán en su mismísimo Edén. Donde cuando surcamos los mares de alguna ciudad remota, iba como una cría recordando las miles de fotos de aquel fotomatón, donde me recordó que hay ciertas pieles, ciertas bocas, ciertos trenes que no regresan. Que estos escritos ya no quieren ser leídos sino ser vividos. Alguien que invierta su tiempo, en hacerlos realidad. Aquella que no piensa esperar a su príncipe azul sino que piensa ir a buscarse una locura más.
Pues eso quieren estas letras.
Pecar de lo lindo, sábanas de domingos al suelo, la camiseta como pijama ajeno, la piel brillando al sol, dormida, cansada, a su lado; un pirata, exhausto, destruido, cansado de mil naufragios.
Ella era, en su locura,
La que mejor se echó a la mar.
Para un mapa vacío, él era la equis, y ella,
Ella, pirata.
miércoles, 4 de enero de 2023
El amor no puede con todo
Su nombre, pecado de cualquier hombre mortal, con cualquier manzana envenenada, con la ropa al borde de la cama, con sus labios secos en cualquier noche donde, como Penélope, deshacía lo tejido de cualquier relación a lo isla de las tentaciones. Donde ella pedía una hoguera, el otro ardía en la cama de otra.
Hemos pecado de lo lindo. Porque hemos ido a buscar el amor donde siempre. A buscar lo que menos nos quería. En busca de cualquier cuerpo sin alma, de cualquier físico sin amor. Y en este segundo párrafo rogamos nuestro castigo a besos. Como en estos caprichosos sueños de 2023. Que ya no se quiere, porque hemos perdido las formas, el fondo. Y ya las intenciones buscan un poquito de cordura en mitad de tanto amor libre. Al libertinaje le hemos abierto las puertas de unas noches de verano donde hemos ido rogando perdón por cada granito de arena que era cómplice de otro desamor de campeonato.
Va por todos los que besaron sin contrato de permanencia. A todos aquellos que escribieron mil veces amor sin saberse la definición. Va por todos aquellos que 'ghostearon' una relación, que perdieron una bonita amistad, una sonrisa tímida, con todas esas palabras rozándole los lunares de su piel, que les hiela cada vez que vienen a creer la razón, a fingir cariño, a contarse una falsa verdad. Aquí yacen los cuerpos inertes de aquellos que te mintieron en toda tu cara, que te escribían palabras repetidas de otra conversación. Al carajo todo aquel que te trató mientras se trataba a otra. Ahora me entiendes cuando te decía que el amor no puede con todo.
Al desastre de sus labios le empatábamos con todas nuestras virtudes. Que esta temporada no vamos a rogar ni un poquito de amor. Te escribe uno con un orgullo herido pero crecido. Que no soy mejor que nadie pero no tengo nada que envidiarle a todos esos que te ganaron batalla, que te engañaron en cualquier noche. Soy de los de abrazos infinitos, de calor en invierno, de chimenea, sonrisa, trabajo, feliz por los logros ajenos, que busca prosperar cada minuto, de amor unipersonal y recíproco, familiar, hogar, soy de los que quieren como la primera vez, sexo, amor. Todo junto. Todo juntos.
El error es ir buscando el mismo prototipo de amor de plástico que nunca nos puso un escrito de amor, que nunca nos besó con verdad. El error fue buscar sábanas frías que no nos querían más allá de 24 horas. Y nos cerraron las puertas de una relación donde nos creíamos protagonista, donde pensábamos que iban a cambiar. Fumar mata; el amor, también.
El amor no puede con todas esas veces que contestaste por cortesía.
El amor va a dejar de escribirte nada más que termines de leerte esto.
Y lo vas a dejar escapar una vez más,
tonta, idiota.






