domingo, 12 de abril de 2015

Un Beso Sin Marcas de Pintalabios


¿Ya le han pintado la cara a piropos, no? ¿Ya le han dicho guapa, te quiero, te extraño? ¿Ya ha saboreado el gusto amargo de la obviedad?

¿Ya ha conocido el por qué no era él? ¿Ya le han dejado plantada con todo el amor derramándose entre sus dedos? ¿Ya le han fallado, no?

Ya viene ella a pedir un poquito de lo que nunca le dieron y creía tener ése que nunca lo pretendió dar. Y ya se va en busca de una segunda opción para convertirla en primera, persona, y singular.

Ahí tiene una fila de pretendientes esperando ser los próximos en acariciar su cabello en mañanas de sofá. Mira, ahí viene otro con pintas de cualquiera vestido de nadie a dibujarle corazones allá por dónde pisa. Cuando se van a enterar que los ojos y los besos escritos se dan por delante, a la cara, sin anónimos, como nombres.

Ahí le ves siendo la dueña de su próxima elección. La cruel libertad de ser aquella que pronuncia "no" con toda la boca llena de inocencia.

Y aquí uno derritiéndose en culpabilidad con el movimiento de sus labios que poco a poco te dicen que ya le han pintado la cara a piropos.

Que ya tiene un nuevo amor. Y tú ahí siendo el amargo obviado. El conocido por qué no.

El amor que se derrite entre sus manos. El que nunca le ha fallado e irónicamente y a la misma vez, el que nunca la ha besado.

Aunque quede por escrito su intención. 

Sin marcas de pintalabios.

sábado, 11 de abril de 2015

Anuncio de Contacto


Se busca chica guapa que limpie heridas. Se busca chico "achuchable". Se busca mordedora de labios, atrapa sueños, cautivadora de sentimientos, viciosa de caricias. Se busca chico atractivo, sin celos, sin condenas por abandono. Gratis: Rojo corazón usado. Razón aquí.


Todos tenemos un anuncio en los ojos. Cada uno de esos anónimos que nos cruzamos por el camino tiene ahí, debajo de sus ropas, una frase de lo que anda pidiendo a gritos, en silencio. Todos, uno a uno, nos vendemos al mejor postor tras etiquetas y perfumes caros.

Todos tenemos un anuncio donde nos comparamos lo máximo posible con lo que menos somos. Y lo peor de todo. Donde nos consolamos en describir lo que nunca vamos a comprar. Primero porque no existe. Y segundo porque siempre nos parecerá demasiado caro.

Se busca juguetona de sentimientos, con belleza salvaje, con ojos de felina, con uñas de leona. Se busca chico suave, de estos permanentes, que no se gastan. Quiero celos sanos, posesión controlable, una vida que muera por mí sin morir.

En el perfil pondremos de falso nombre "Tuyo" y ya te lo tomas como bien quieras. En aficiones, ponga recorrer cada una tus curvas sin frenos, sin control. Aquí ponga que se busca anuncio de contacto para autodefinirte. Se busca frase que te describa como la que andaba buscando. Si conoce alguna excusa para que la búsqueda sea más efectiva y me lleve a tus adjetivos más calificativos, deje un mensaje de texto debajo de éste en busca de tus ojos sedientos de tanta letra. 

Pondré un anuncio en busca de tus labios susurrando cariño.

Por ahí. Entre tanto idiota suelto. Entre tanto perfil oculto. Entre tanto anuncio y anuncio, ahí estoy esperando ser leído. 
Esperando ser buscado, esperando ser querido. 

En busca de ser lo que andabas buscando.
A ver si por casualidad lees este anuncio, que nunca mejor dicho, espera ser de contacto.

Entre tus manos y mi piel. Entre tu mirada y la mía. Entre tus besos y mis heridas en el labio. Entre tu cuerpo y mis ganas.

Entre tú y yo.

miércoles, 8 de abril de 2015

Ser Valiente No Es Cuestión De Verte


Ser valiente ante ojos negros, grandes, pintados al mejor postor. Ser un hombre delante de esos dos rojos intensos llamados labios. Tener el valor, el coraje de ser la segunda opción. Hay que tener valores para estar ahí delante de lo prohibido y tú loco por ser accesible.


Hay que tener corazón, agallas y pulmón para aguantar de una sacudida todos esos "peros" que se pintan tan bien de "nunca". Hay que tener las esperanzas puestas en remojo para seguir ahí delante de todas esas secas proposiciones inexistentes entre su cuello y tus mordiscos.

Maldita dulzura la que te venden con perfume de vainilla y besos de pequeñas dosis. Mal momento para la locura en forma de amor. Mal momento para el tiempo, que se presenta como tajante y terminal.

Ser valiente no es cuestión de verte. Ser el sinvergüenza que te escribe todas las noches sin pronunciar tu nombre no es ser cobarde, es ser prudente. Es ser ese tímido amor. Es ser ese que está ahí sin ser protagonista. Ése que es y no se quiere.

Ser ese que anda por ahí huyendo de tus miedos, de tus "no", ser ése que anda por ahí insultando al destino. Ser ése que no cree en un tú y yo tan lejos, en un tú y yo tan nada. Ser ese valiente que cada nochecita de invierno se cuestiona si verte es cuestión de suerte. 
A ver si con suerte lo lees. A ver si con suerte, esta noche sí, esta noche es, esta noche somos.

lunes, 6 de abril de 2015

La Chica De La Sonrisa Relativa


Hoy iba sonando la misma canción que se nos repite una y otra vez en nuestros reproductores de música. La de la vergüenza.

Hoy ibas algo más que bonita de lo que acostumbras a aparecer por mis retinas. Tu ropa conjuntaba muy bien con tu arte de seducirme. Con tu manera de controlarme sin tocar. Mirarme sonrisa relativa mediante.

Hay diecisiete mil adjetivos calificativos dentro de mis labios para ti. Guardaditos, esperando a que un día vengas y le pongas nombre. Personal. De segunda del singular. Ando perdido por encontrarte una mirada que te delate como aquella que sin querer queriendo quiso.

Pero francamente, ninguno de los dos tenemos la valentía por encima de la razón. Y ésto va a ser un "fue bonito mientras se soñó" de película romántica taquillera.

Mis felicitaciones a la única protagonista. A esa culpable de amor de golpe y porrazo. A esa que provocó curiosidad, misterio y que por razones de destino siempre que puede, consigue, de una manera relativa, viajar conmigo en autobús sin viajar conmigo.

Eres tan relativa, amor, como el sabor de tus labios. Me encantaría saborearlos como una cita contigo en una noche lluviosa, con tu piel desnuda bajo el calor de una chimenea que arde por ser testigo de nuestro desenlace.

Porque si hay algo claro es que el día que vamos a dejar de vernos está al caer, como todas nuestras oportunidades.

Será cuestión de tiempo. Quedan horas para que la chica de la sonrisa relativa desaparezca para permanecer en la memoria por siempre.

Porque ella está y no está a la vez. Porque ella lee todo ésto detrás de mí. 

Mientras en ese mismo instante yo escribo para ella.

Todo muy relativo. Todo por culpa de su sonrisa.

domingo, 5 de abril de 2015

Qué Guapa Ibas

Mírala qué guapa ella. Qué bonita es verla tan cercana, tan a corto plazo, tan a pocos milímetros de su tez. Qué amor tan resucitado a día de hoy. Qué irónico el momento, la fecha, el lugar.
Qué guapa es la niña ésta. Qué nos gustan sus malos modales. Cómo sabe desprender antojos. Qué 'enganchaítos' nos tiene a sus formas, sus gestos, su mirada.

Qué enamorado andamos de ésa que tanto nos hace sufrir. Qué poquita cosa somos ante sus tacones. Qué sensibles a sus cambios de humor, de amor y de sonrisas. A sus besos, tanto los dados como los deseados. A sus caricias tanto las provocadas como las sin querer. Qué morbo la manera de hacernos el desamor.

Qué nos gusta verla una y otra vez. Tantas veces como las horas tienden a veinticuatro, qué nos gusta un "juntos", saliendo de sus labios.
Y hablando de ellos, ¿qué nos gustan, ehn? Qué bonitos recién pintados. Qué sutil el cartel de prohibidos que se deja caer en sus mejillas. Qué mordidas tienen al natural, qué de besos se le daban al lunar justo encima de su comisura.

Qué pelo más largo. Qué de enredos provocan en el corazón, su alisada melena. Qué moreno, tanto su cuerpo, como el café que nos faltó. Qué bonito fue el encontronazo, que poquito nos duró...

Pero qué guapa ibas.
Qué guapa eras.
Qué guapa se fue...

sábado, 4 de abril de 2015

Fresas Con Chocolate

Qué fácil es decir que me gusta tu pelo rozando mi piel, tus pupilas mirándome el sentimiento. Que me gusta tu olor dormida y el sabor que desprende tu compañía en cama.

Que te gustan las letras que salen del alma. Las palabras que salen por y para ti. La sonrisa del feo, tonto, enamorado. La mala lengua de la puñetera fortuna y el mal decir de un desgraciado como yo.

Qué nos gustan las fresas con chocolate, el beso que muerde. La ropa esparcida por el suelo y el frío que obliga a abrazarse.

Nos encantan los madrugones remolones, la ínfima caricia sin querer. La timidez en cara. Nos mola, y aquí, dime si me equivoco, nos mola enamorarnos del o la que no quiere. Nos gusta ir buscando el amor en aquel rinconcito donde nunca está.

Nos encantan los besos que no nos dan. El desamor nos inspira muchísimo más si cabe que el cariño, y nos da hasta cierto morbo imaginar que somos capaces de revertir la situación.

Ni te imaginas que este texto va por ti, y lo difícil que es no nombrarte en mitad de tantas frases. Ni te imaginas lo difícil que es describir lo que nos gusta juntitos, y lo difícil que se hace cuando el cuenco de fresas con chocolate que está en la nevera está aún sin probar.

Ni te imaginas lo difícil que es escribir de amor cuando a nadie, aún, has enamorado para la eternidad.
Ni te imaginas lo difícil que es quererte.
Y peor aún, ni te imaginas lo difícil que es olvidarte.

viernes, 3 de abril de 2015

A Mi Nueva Primavera


No me hago una vida sin ti. Sin tu sonrisa a mitad de paseo. No contemplo una primavera por venir sin verte soltar el pelo al aire. No me imagino toda la estación muriendo por tus huesos, deshojando margaritas, escribiéndote todas las noches con ese frío de entretiempo.

No quiero flores si no son en tu pelo. Olor, si no es en tu cuello. No quiero joyas si no conjuntan con tu vestido, ni nuevos colores si no son los de tu timidez en tu cara.

No me apetece una primavera sin princesas ni cuentos de hadas. No quiero calor de repente si no es el de tu cuerpo. Quiero tu frío de invierno que aún pide cobijo tras mis abrazos. Quiero querer verano pero tampoco me apetece perderte de vista y darnos unas vacaciones.

No me apetecen esos chubarrones de malas rachas con nubes grises ocultando el azul cielo. No quiero verte encerrada en casa buscando excusas para no verme.

No quiero verte tan primavera, tan guapa, tan radiante y a la vez, tan pasajera. No quiero que seas estación de temporada. No quiero verte tan ausente, tan distante, tan invernal.

Quiero pensar que dentro de dos o tres días volverás tan oportuna como siempre. Que aún sigo siendo el destinatario de ese mensaje que nunca me llegó. Quiero que entres conmigo en primavera, los dos, agarraditos de las ganas.

Y no soltarnos nunca. Haga frío, llueva o nieva. Quiero que seas tú la que marque mi tiempo y que juntitos vayamos tachando meses del calendario como si ya tuviésemos fecha de boda. Como si ya el blanco roto de tu vestido ya estuviera pactado.

Quiero que la próximas flores sean en ese ramo, en esa iglesia.

Ante mí, mi nueva primavera.